Hablar de cientos de buzones parece propio de una empresa enorme, pero casi nunca es así. Puede ser una inmobiliaria con una dirección por propiedad, un fabricante con una por línea de producción, una asociación que proporciona una dirección a cada socio o una consultora que ha decidido vincular la correspondencia al trabajo y no a la persona. Ninguna de ellas tiene por qué contar con cientos de empleados.
El precio por usuario hace inviables estos casos porque presupone que cada buzón corresponde a una persona. Aquí calculamos cuánto cuestan realmente cientos de buzones cuando no existe esa equivalencia, qué límite sustituye a la factura y en qué situaciones deja de tener sentido este modelo.
Las cifras, sin rodeos
A 7 dólares por usuario, el precio de Google Workspace Business Starter, quinientos buzones cuestan 42.000 dólares al año. Esa cifra acaba con la conversación antes de empezar. Por eso, la mayoría de las empresas con esta necesidad ni siquiera se plantean seriamente esa opción.
Nuestros planes limitan las cantidades por nivel:
| Pro | Agency | |
|---|---|---|
| Precio | 10 USD al mes | 29 USD al mes o 279 USD al año |
| Dominios | 100 | 1.000 |
| Buzones por dominio | 300 | 1.000 |
| Límite total | 30.000 | 1.000.000 |
| Almacenamiento compartido | 50 GB | 200 GB |
Así, quinientos buzones con Agency cuestan 279 dólares al año en lugar de 42.000. La diferencia no es un descuento, sino otro modelo de precios. Compras capacidad en vez de alquilar licencias, y el número de direcciones deja de ser una decisión económica.
El almacenamiento sustituye a la factura como límite
Gestionar cientos de buzones sin pagar por usuario no elimina todos los límites. El almacenamiento pasa a ser la principal restricción, algo que puede sorprender cuando ya no se espera encontrar ninguna.
Los 200 GB de Agency repartidos entre quinientos buzones equivalen aproximadamente a 410 MB por buzón. Para direcciones que reciben correspondencia normal, es espacio suficiente para varios años. Para las que reciben fotografías, planos o documentos escaneados, puede agotarse en pocos meses. Además, el espacio es compartido, por lo que un buzón de uso intensivo consume la capacidad con la que contaban los demás.
Hay dos formas de solucionarlo. Las cuotas por buzón impiden que una sola dirección agote todo el espacio. Debes configurarlas antes de crear cientos de buzones, no después de que alguien lo llene. Si solo necesitas más capacidad, el complemento Drive amplía el límite desde 3,20 dólares al mes, una opción más barata que subir de plan.
Antes de empezar, calcula el volumen anual aproximado de correo por dirección, multiplícalo por el número de direcciones y compáralo con el espacio compartido. Si el resultado queda demasiado ajustado, decide si necesitas cuotas, más almacenamiento o una política de conservación. Las tres opciones son más sencillas de implantar desde el principio.
Cómo crearlos sin perder una semana
Crear quinientos buzones a mano no es un plan viable. El método elegido determina si el sistema seguirá siendo manejable.
La creación masiva recibe una lista y configura todas las cuentas en una operación, convirtiendo una tarde de trabajo en un minuto. Cuando los buzones pertenecen a personas, las invitaciones de configuración son esenciales: cada usuario recibe un enlace y establece su propia contraseña, de modo que nadie maneja las credenciales de otra persona. Lo explicamos en la creación masiva de buzones.
Cuando pertenecen a objetos y no a personas, como propiedades, máquinas o números de trabajo, no hay que enviar una invitación. En ese caso conviene aplicar un sistema de nombres derivado del identificador que ya utilices. Si alguien tiene que consultar qué dirección corresponde a cada unidad, cientos de buzones se convierten en cientos de pequeñas confusiones.
Para un proceso continuo, la creación mediante API permite que el mismo sistema que genera el registro principal cree también la dirección. Así, ambos elementos no pueden quedar desincronizados.
Quién lee realmente esos buzones
Con cientos de buzones, esta pregunta suele contestarse al final, aunque debería ser la primera, porque cambia por completo la configuración.
Si cada dirección tiene un solo propietario, se trata de buzones normales y cada persona inicia sesión en el suyo. Si varias personas necesitan la misma dirección, algo habitual cuando pertenece a un proyecto o inmueble, conviene usar buzones compartidos con miembros. El historial permanece asociado a la dirección y el acceso se concede, no se entrega mediante una contraseña. Estos buzones tienen un límite por dominio: cinco en Starter, quince en Pro y treinta en Agency. Comprueba pronto si esa cantidad cubre tus necesidades.
Si nadie los revisa habitualmente y solo existen para recibir correo, la configuración más ligera es un catch-all con unos pocos buzones reales detrás. Mantener cientos de buzones que nadie abre añade cientos de elementos que administrar sin aportar nada. Tener cientos de direcciones que se resuelven hacia un conjunto menor es una propuesta distinta y más económica.
Cuándo deja de funcionar este modelo
Hay tres situaciones en las que este enfoque realmente no encaja y es mejor saberlo desde el principio.
Necesitas software para cada usuario, no solo correo. Si cuentas licencias porque necesitas edición de documentos, videollamadas y un directorio corporativo, estás comprando una suite de productividad y el correo es secundario. TrekMail no sustituye esas herramientas y comparar ambas opciones solo por el precio del buzón no refleja la compra real.
Todos los buzones tienen mucha actividad. El modelo presupone que la mayoría de las direcciones reciben poco tráfico. Quinientas personas enviando y recibiendo mensajes todo el día generan una carga distinta, y el almacenamiento compartido será el primer límite que lo refleje.
Necesitas miles, no cientos. A partir de varios miles de buzones activos, el alojamiento propio puede volver a resultar más económico. Conviene calcular el coste de ambas alternativas en lugar de suponer que un servicio alojado siempre será más barato.
Empieza sin comprometerte por completo
No hace falta implantar todo el modelo de una vez. Crea los primeros cincuenta buzones, utilízalos durante un trimestre y comprueba qué has calculado mal sobre los nombres, las cuotas o las personas que leen cada dirección. Es probable que tengas que corregir alguno de esos aspectos, y hacerlo en cincuenta cuentas es trivial comparado con hacerlo en quinientas.
Esto es posible porque cincuenta cuestan lo mismo que quinientas. No hay un contador por buzón aumentando la factura mientras experimentas, así que la prueba piloto no añade coste y el despliegue depende de la organización, no del presupuesto. Esa inversión del planteamiento es la idea central: cientos de buzones dejan de ser un gasto que debes justificar y pasan a ser un sistema que debes organizar.